<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>macaronesico</title><description>Revista de análisis crítico y pensamiento decolonial desde Canarias, la Macaronesia y otros márgenes del sistema.</description><link>https://macaronesico.com/</link><language>es</language><copyright>Salvo indicación, CC BY-SA 4.0 · macaronesico</copyright><item><title>El derecho al contexto histórico (o cómo se fabrica la inocencia desde arriba)</title><link>https://macaronesico.com/internacional/el-derecho-al-contexto-historico-o-como-se-fabrica-la-inocencia-desde-arriba/</link><guid isPermaLink="true">https://macaronesico.com/internacional/el-derecho-al-contexto-historico-o-como-se-fabrica-la-inocencia-desde-arriba/</guid><description>Las declaraciones de Feijóo y del rey sobre la Conquista de América reabren un viejo mecanismo: usar el “contexto histórico” como escudo para evitar cualquier revisión crítica del pasado. Desde Canarias, este debate no suena lejano.</description><pubDate>Wed, 18 Mar 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Publicado originalmente en &lt;a href=&quot;https://macaronesico.com/internacional/el-derecho-al-contexto-historico-o-como-se-fabrica-la-inocencia-desde-arriba/&quot;&gt;macaronesico&lt;/a&gt; con licencia &lt;a href=&quot;https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.es&quot;&gt;CC BY-SA 4.0&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A veces una frase aparentemente simple abre una grieta. A mí me pasó hace unos días, escuchando a Feijóo decir que las palabras del rey sobre la Conquista de América debían “contextualizarse”, y que era “un disparate hacer un examen de cosas del siglo XV”. Lo dijo con esa seguridad que solo tienen quienes saben que su relato es el que manda. Y lo curioso es que no estaba improvisando: estaba defendiendo al rey, que había afirmado que España llevó a América “lengua, cultura y derechos” y que la Conquista no debía verse como un acto de sometimiento, sino como una empresa civilizadora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Escuché ambas cosas casi seguidas y me quedé con una sensación incómoda, como si estuviera oyendo una versión muy pulida de algo que ya conozco demasiado bien: la capacidad de las élites para convertir la historia en un refugio moral. Un refugio para ellas, claro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;https://macaronesico.com/macaronesia/macaronesico/&quot;&gt;macaronesico: pensar desde el archipiélago&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; escribíamos que mirar el mundo desde Canarias implica aceptar que casi siempre nos han contado la historia desde otro sitio. Desde un centro que no es el nuestro. Y que esa distancia no es solo geográfica: es política, cultural, emocional. Por eso, cuando escucho a un político decir que no se puede revisar la Conquista, lo que escucho en realidad es otra cosa: “solo algunos pueden decidir qué partes del pasado se discuten y cuáles no”. Y esos “algunos” suelen ser los mismos que se han beneficiado de ese pasado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La palabra “contexto” aparece aquí como un salvoconducto. Una especie de llave maestra que sirve para cerrar conversaciones incómodas. Cuando se habla de genocidios, de esclavitud, de saqueos, de evangelización forzada, de destrucción de lenguas y culturas, entonces el contexto se convierte en un borrador. Como si entender el momento histórico bastara para anular el daño. Como si el dolor de otros fuera un detalle técnico. Pero entender no es justificar. Y desde luego no es silenciar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;https://macaronesico.com/canarias/como-no-ser-parte-de-la-maquinaria-extractivista-01/&quot;&gt;Cómo no ser parte de la maquinaria extractivista (I)&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; hablábamos de que el extractivismo no es solo una práctica económica, sino una forma de relación: extraer valor sin permitir que quienes habitan un territorio decidan sobre él. Esa lógica no nació con el turismo ni con los fondos de inversión. Viene de lejos. De muy lejos. De cuando Europa decidió que el mundo era un tablero y que podía mover piezas sin pedir permiso. Las prebendas coloniales —tierras, encomiendas, títulos, acceso exclusivo a recursos— no fueron errores del sistema. Fueron el sistema. Y cuando hoy se pide “contexto” para no hablar de ello, lo que se está defendiendo es la continuidad de esas prebendas, pero en forma de relato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquí, en Canarias, sabemos lo que es que otros hablen por nosotros. Lo hemos vivido en la política, en la economía, en la cultura, en la forma en que se nos representa. Sabemos lo que es que nos conviertan en paisaje. Sabemos lo que es que nos administren. Por eso este debate no es abstracto. No es una discusión entre historiadores. Es una conversación sobre cómo se construye el mundo y sobre quién tiene derecho a contarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;https://macaronesico.com/internacional/poder-sin-ley-petroleo-y-erosion-del-orden-internacional/&quot;&gt;Poder sin ley: petróleo y erosión del orden internacional&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; se explicaba cómo las potencias utilizan el derecho internacional de forma selectiva para mantener su posición. Con la memoria pasa lo mismo. Las normas se aplican de manera desigual. La historia se administra como un recurso más. Europa exige memoria cuando le conviene y exige olvido cuando le incomoda. Y lo hace con la misma naturalidad con la que antes exigía tributos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La justicia histórica no es un capricho. No es un ajuste de cuentas con el pasado. Es una forma de reconocer que hay heridas que siguen abiertas. Que hay desigualdades que no nacieron ayer. Que hay memorias que han sido sistemáticamente silenciadas. Y que esas memorias tienen derecho a existir sin pedir permiso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pensar desde el archipiélago implica aceptar que el contexto no es neutral. Que es una disputa. Que hay relatos que se imponen y relatos que se empujan hacia los márgenes. Implica también reconocer que la historia no es un bloque inmóvil, sino un campo de batalla donde se decide quién tiene derecho a recordar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Feijóo no habló solo del siglo XV. Habló del ahora. De cómo se sigue justificando la desigualdad. De cómo se sigue administrando el silencio. De cómo se protege un orden que sigue beneficiando a los mismos de siempre. Y nosotros, desde aquí, desde este territorio que tantas veces ha sido tratado como un apéndice, decimos que no. Que el contexto también nos pertenece. Que la historia no es propiedad de las élites. Que la memoria es un derecho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este artículo no pretende cerrar nada. Forma parte de una conversación que sigue abierta en macaronesico. Una conversación sobre territorio, poder, memoria y las formas —a veces sutiles, a veces brutales— en que la colonialidad sigue operando hoy. Y sobre cómo, desde aquí, desde este archipiélago, podemos empezar a contar las cosas de otra manera.&lt;/p&gt;</content:encoded><category>Internacional</category><category>colonialidad</category><category>memoria-historica</category><category>pensamiento-decolonial</category><category>extractivismo</category></item><item><title>Cómo no ser parte de la maquinaria extractivista (I): el territorio como punto de partida</title><link>https://macaronesico.com/canarias/como-no-ser-parte-de-la-maquinaria-extractivista-01/</link><guid isPermaLink="true">https://macaronesico.com/canarias/como-no-ser-parte-de-la-maquinaria-extractivista-01/</guid><description>El extractivismo no empieza lejos: también opera en el consumo cotidiano. Primera entrega de una serie desde Canarias, con un ejercicio de educomunicación.</description><pubDate>Sun, 04 Jan 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Publicado originalmente en &lt;a href=&quot;https://macaronesico.com/canarias/como-no-ser-parte-de-la-maquinaria-extractivista-01/&quot;&gt;macaronesico&lt;/a&gt; con licencia &lt;a href=&quot;https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.es&quot;&gt;CC BY-SA 4.0&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La maquinaria extractivista no opera únicamente en minas, pozos de petróleo o territorios lejanos. También se activa en decisiones cotidianas, en formas normalizadas de consumo y en economías que convierten el territorio en mercancía. Participar en ella no siempre es una elección consciente; muchas veces es la única opción disponible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pensar cómo reducir esa participación no implica abandonar el mundo ni situarse en una posición moral superior. Implica, antes que nada, &lt;strong&gt;entender el mecanismo&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;la-maquinaria-extractivista-no-empieza-lejos&quot;&gt;La maquinaria extractivista no empieza lejos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El extractivismo suele representarse como algo externo: grandes empresas, países lejanos, conflictos ajenos. Sin embargo, su lógica es más amplia. Consiste en &lt;strong&gt;extraer valor de un territorio sin que quienes lo habitan tengan capacidad real de decisión sobre ese proceso&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando el territorio se concibe únicamente como recurso —paisaje, clima, suelo, fuerza de trabajo—, la maquinaria ya está en marcha.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;canarias-cuando-el-territorio-se-convierte-en-producto&quot;&gt;Canarias: cuando el territorio se convierte en producto&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En Canarias, esta lógica adopta una forma específica: el turismo como eje casi exclusivo de la economía. No se trata solo de visitantes, sino de un modelo que organiza el suelo, la vivienda, el empleo y las infraestructuras en función de una demanda externa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El resultado es conocido: dependencia económica, precariedad laboral, presión sobre el territorio y escasa capacidad de decisión colectiva. El problema no es la presencia de personas que visitan las islas, sino un sistema que &lt;strong&gt;subordina el territorio a su explotación continua&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;participar-sin-decidir-una-forma-de-dependencia&quot;&gt;Participar sin decidir: una forma de dependencia&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Gran parte de la población participa de esta maquinaria sin haberla diseñado ni poder modificarla. Trabajar en sectores dependientes del turismo, consumir productos importados o habitar territorios pensados para otros no convierte automáticamente a nadie en responsable individual del modelo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero sí plantea una pregunta incómoda: &lt;strong&gt;¿qué margen real existe para no reproducirlo acríticamente?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;desplazamientos-posibles-sin-épica&quot;&gt;Desplazamientos posibles (sin épica)&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;No hay gestos heroicos ni salidas limpias. Pero sí pequeños desplazamientos:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;entender de dónde viene lo que consumimos&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;priorizar economías locales cuando existen&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;cuestionar discursos que presentan la dependencia como inevitabilidad&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;defender el territorio como espacio de vida, no solo de rendimiento&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;No son soluciones totales. Son &lt;strong&gt;fricciones&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;abrir-el-proceso&quot;&gt;Abrir el proceso&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Este texto no cierra nada. Abre una serie. Pensar cómo no ser parte de la maquinaria extractivista es un proceso gradual, lleno de contradicciones y límites materiales. Pero también es una forma de &lt;strong&gt;recuperar agencia&lt;/strong&gt;, aunque sea parcial, en contextos donde se nos ha enseñado que no la tenemos.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;un-ejercicio-mínimo-de-educomunicación&quot;&gt;Un ejercicio mínimo de educomunicación&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La conciencia crítica no se produce solo leyendo análisis complejos. También se construye a partir de &lt;strong&gt;gestos de observación cotidiana&lt;/strong&gt; que permiten visualizar relaciones invisibilizadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Proponemos un ejercicio sencillo, replicable y no heroico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abre la nevera.&lt;/strong&gt;&lt;br/&gt;
No toda: &lt;strong&gt;solo la repisa inferior de la puerta&lt;/strong&gt;.&lt;br/&gt;
La que suele contener productos “menores”, pero de uso diario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora hazte estas preguntas, sin prisa:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;¿Qué objetos hay ahí?&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;¿De dónde viene cada uno?&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;¿Qué territorio lo produce?&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;¿Cuántos kilómetros ha recorrido hasta llegar a tu casa?&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;El ejercicio no busca culpabilizar, sino &lt;strong&gt;hacer visible una cadena&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h3 id=&quot;del-objeto-al-territorio&quot;&gt;Del objeto al territorio&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;El siguiente paso es materializar esa observación:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;reúne los envases o productos de esa repisa&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;crea un &lt;strong&gt;collage-objeto&lt;/strong&gt; (físico o digital)&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;localiza en un mapa (por ejemplo, Google Maps) el origen de cada producto&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;anota la distancia aproximada recorrida&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;No es un ejercicio de precisión técnica, sino de &lt;strong&gt;conciencia espacial&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h4 id=&quot;contextualizar-el-origen-opcional&quot;&gt;Contextualizar el origen (opcional)&lt;/h4&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;De forma opcional, el ejercicio puede ampliarse buscando una noticia reciente, un informe o un recorte sobre conflictos sociales, laborales o ambientales vinculados al territorio de origen del producto. No para establecer una relación causal directa, sino para &lt;strong&gt;situar ese objeto dentro de un contexto político y social concreto&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Puede tratarse de una huelga, una protesta vecinal, un conflicto ambiental o una reivindicación histórica. El objetivo no es acumular información, sino &lt;strong&gt;romper la ilusión de neutralidad del origen&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;h3 id=&quot;compartir-sin-exhibirse&quot;&gt;Compartir sin exhibirse&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Si se decide compartir el ejercicio, la propuesta es hacerlo de forma sobria, sin estética publicitaria ni tono moral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una imagen del collage, el mapa o ambos, acompañada de una frase sencilla, bajo el hashtag:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;#ElExtractivismoEmpiezaAqui&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No como campaña, sino como &lt;strong&gt;archivo colectivo disperso&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h3 id=&quot;nota&quot;&gt;Nota&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Este ejercicio no pretende ofrecer soluciones ni establecer jerarquías de “buenos” y “malos” consumos. Su objetivo es otro: &lt;strong&gt;mostrar cómo la maquinaria extractivista atraviesa lo cotidiano&lt;/strong&gt;, incluso en aquello que parece irrelevante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La educomunicación empieza cuando dejamos de pensar el extractivismo como algo lejano y lo reconocemos como una red en la que estamos insertos, con mayor o menor margen de maniobra.&lt;/p&gt;
&lt;hr/&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Nota editorial. Este artículo forma parte de una serie en construcción dentro de macaronesico, un proyecto editorial abierto de análisis crítico y pensamiento decolonial. El marco y la posición desde la que se escribe pueden leerse en el texto fundacional: &lt;a href=&quot;https://macaronesico.com/macaronesia/macaronesico/&quot;&gt;macaronesico: pensar desde el archipiélago&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</content:encoded><category>Canarias</category><category>extractivismo</category><category>turismo</category><category>territorio</category><category>consumo</category><category>dependencia-economica</category></item><item><title>Poder sin ley: petróleo y erosión del orden internacional</title><link>https://macaronesico.com/internacional/poder-sin-ley-petroleo-y-erosion-del-orden-internacional/</link><guid isPermaLink="true">https://macaronesico.com/internacional/poder-sin-ley-petroleo-y-erosion-del-orden-internacional/</guid><description>Un análisis crítico de cómo el uso coercitivo del poder por parte de las grandes potencias erosiona los principios del derecho internacional, con el control de los recursos estratégicos —especialmente el petróleo— como trasfondo estructural de estas dinámicas.</description><pubDate>Sun, 04 Jan 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Publicado originalmente en &lt;a href=&quot;https://macaronesico.com/internacional/poder-sin-ley-petroleo-y-erosion-del-orden-internacional/&quot;&gt;macaronesico&lt;/a&gt; con licencia &lt;a href=&quot;https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.es&quot;&gt;CC BY-SA 4.0&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En las últimas semanas, las declaraciones y acciones del presidente estadounidense &lt;strong&gt;Donald Trump&lt;/strong&gt; han vuelto a colocar a &lt;strong&gt;Estados Unidos&lt;/strong&gt; en el centro de una política internacional basada en la coerción más que en el derecho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Operaciones extraterritoriales, presiones militares y una retórica de castigo contra Estados no alineados refuerzan una tendencia que no es nueva, pero que hoy se ejerce con menor disimulo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata de episodios aislados ni de simples excesos verbales. Se trata de una &lt;strong&gt;forma de ejercer el poder&lt;/strong&gt; que debilita de manera sistemática los principios fundamentales del derecho internacional: la soberanía de los Estados, la prohibición del uso unilateral de la fuerza y la resolución multilateral de los conflictos. Cuando una potencia actúa como juez y parte, el sistema internacional deja de ser un marco normativo compartido y se convierte en un &lt;strong&gt;orden jerárquico impuesto&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;el-trasfondo-económico-extractivismo-y-control-de-recursos&quot;&gt;El trasfondo económico: extractivismo y control de recursos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El análisis pierde sentido si se limita a la superficie política. Detrás de estas actuaciones subyace un elemento estructural: el &lt;strong&gt;control de materias primas estratégicas&lt;/strong&gt;, especialmente el &lt;strong&gt;petróleo&lt;/strong&gt;. Los países que intentan mantener control público sobre sus recursos o que se resisten a procesos de liberalización forzada suelen convertirse en objetivos de sanciones, bloqueos financieros o presiones diplomáticas prolongadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este patrón se ha repetido durante décadas. Primero se restringe el acceso a mercados y sistemas financieros; después se debilita la economía interna; finalmente, se justifica la intervención como una “respuesta necesaria” ante el colapso provocado. El resultado no es estabilidad ni democracia, sino &lt;strong&gt;dependencia económica y subordinación política&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;alianzas-y-silencios&quot;&gt;Alianzas y silencios&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La alianza estratégica con &lt;strong&gt;Israel&lt;/strong&gt;, mantenida incluso frente a críticas de organismos internacionales y organizaciones humanitarias, forma parte de esta arquitectura de poder. No es una alianza basada únicamente en afinidades ideológicas, sino en intereses geopolíticos y de seguridad en una región clave para el suministro energético global.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Europa, por su parte, ha mostrado una creciente dificultad para ejercer un papel autónomo. La posición de &lt;strong&gt;Ursula von der Leyen&lt;/strong&gt; refleja una Unión Europea más preocupada por garantizar estabilidad energética y alineamiento estratégico que por defender de forma coherente los principios que dice representar. Esta falta de equilibrio contribuye a la percepción de que el multilateralismo es hoy &lt;strong&gt;más retórico que efectivo&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;un-orden-internacional-en-retroceso&quot;&gt;Un orden internacional en retroceso&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Lo más preocupante no es únicamente la acción de una potencia concreta, sino la &lt;strong&gt;normalización del desequilibrio&lt;/strong&gt;. Las reacciones internacionales suelen ser tibias, fragmentadas o condicionadas por intereses económicos. El silencio o la ambigüedad no son neutrales: consolidan un sistema en el que las normas se aplican de manera desigual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ilustración que acompaña este artículo no debe leerse como una provocación gratuita, sino como una &lt;strong&gt;metáfora política&lt;/strong&gt;: la representación gráfica de un orden mundial donde algunos disparan, otros limpian las consecuencias y muchos más permanecen inmovilizados, sin capacidad real de decisión.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;conclusión&quot;&gt;Conclusión&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El debate no gira en torno a simpatías o rechazos personales, ni a la defensa de gobiernos concretos. El debate es más profundo: &lt;strong&gt;qué tipo de orden internacional se está construyendo&lt;/strong&gt;. Uno basado en el derecho, imperfecto pero compartido, o uno basado en la fuerza, donde la legalidad depende del poder militar y económico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras el acceso a recursos estratégicos siga justificando la erosión de normas básicas, el derecho internacional continuará perdiendo credibilidad. Y cuando la ley deja de proteger a los más débiles, deja de ser ley para convertirse en &lt;strong&gt;instrumento del poder&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Publicar, debatir y señalar estas dinámicas no es una cuestión ideológica, sino una &lt;strong&gt;responsabilidad democrática&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;</content:encoded><category>Internacional</category><category>geopolitica</category><category>derecho-internacional</category><category>extractivismo</category></item><item><title>macaronesico: pensar desde el archipiélago</title><link>https://macaronesico.com/macaronesia/macaronesico/</link><guid isPermaLink="true">https://macaronesico.com/macaronesia/macaronesico/</guid><description>Texto fundacional de macaronesico: una revista de análisis crítico y pensamiento decolonial que piensa desde Canarias, la Macaronesia y el Atlántico.</description><pubDate>Sat, 03 Jan 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Publicado originalmente en &lt;a href=&quot;https://macaronesico.com/macaronesia/macaronesico/&quot;&gt;macaronesico&lt;/a&gt; con licencia &lt;a href=&quot;https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.es&quot;&gt;CC BY-SA 4.0&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;macaronesico nace como una revista de análisis crítico y pensamiento decolonial. No como un medio de noticias, ni como un blog personal, ni como un proyecto neutral. Nace desde una posición consciente: la de quienes escriben desde territorios históricamente subordinados y se niegan a aceptar como universales los relatos construidos desde el centro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este proyecto no pretende explicarlo todo ni hablar por nadie. Pretende, más bien, &lt;strong&gt;pensar desde un lugar&lt;/strong&gt;, asumir ese lugar y no ocultarlo.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;qué-es-este-proyecto&quot;&gt;¿Qué es este proyecto?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;macaronesico es un espacio editorial que aborda territorio, poder, cultura, economía y memoria desde una mirada crítica. Un lugar donde el análisis no se separa de las condiciones materiales, donde la historia no se presenta como línea recta y donde las palabras no se desprenden del suelo que las sostiene.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata de acumular opiniones, sino de &lt;strong&gt;producir sentido&lt;/strong&gt;. De leer procesos largos, relaciones desiguales y continuidades coloniales que suelen quedar fuera de los marcos dominantes.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;desde-dónde-se-escribe&quot;&gt;¿Desde dónde se escribe?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Se escribe desde archipiélagos, costas, márgenes y cruces.&lt;br/&gt;
Desde Canarias, desde la Macaronesia, desde el Atlántico como espacio histórico y político. Desde territorios que han sido administrados, explotados, representados y silenciados con frecuencia por otros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Escribir desde aquí no es una identidad cerrada, sino una &lt;strong&gt;posición política y epistemológica&lt;/strong&gt;: reconocer que el conocimiento no es neutro y que toda mirada tiene un punto de apoyo.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;por-qué-el-territorio-importa&quot;&gt;¿Por qué el territorio importa?&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El territorio no es un decorado. Es una relación de fuerzas.&lt;br/&gt;
Condiciona economías, cuerpos, desplazamientos, lenguajes y futuros posibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pensar sin territorio es reproducir abstracciones cómodas. Pensar desde el territorio obliga a hablar de dependencia, de extractivismo, de infraestructuras, de turismo, de fronteras, de migraciones, de trabajo y de desigualdad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;macaronesico parte de ahí: de que &lt;strong&gt;no todas las vidas se organizan desde el mismo centro&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;lo-que-no-es-macaronesico&quot;&gt;Lo que no es macaronesico&lt;/h2&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;No es un medio de actualidad acelerada.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;No es una plataforma publicitaria.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;No es un espacio de neutralidad ficticia.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;No es una marca personal ni un proyecto cerrado.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Tampoco es un ejercicio de identidad esencialista. No se trata de sustituir un centro por otro, sino de &lt;strong&gt;desplazar la mirada&lt;/strong&gt;, abrir grietas y complejizar los relatos.&lt;/p&gt;
&lt;h2 id=&quot;una-invitación-abierta&quot;&gt;Una invitación abierta&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;macaronesico se concibe como un paraguas editorial. Una voz colectiva en construcción. Un espacio que se irá ampliando con colaboraciones, cruces y debates, sin perder una premisa básica: &lt;strong&gt;pensar con rigor desde los márgenes&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este es solo el punto de partida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este texto no inaugura una línea editorial cerrada.&lt;br/&gt;
Marca, simplemente, un punto de apoyo.&lt;br/&gt;
Desde aquí se escribirá. Desde aquí se discutirá.&lt;br/&gt;
Desde aquí, también, se escuchará.&lt;/p&gt;</content:encoded><category>Macaronesia</category><category>pensamiento-decolonial</category><category>territorio</category></item></channel></rss>